| NO ME TIENES QUE DAR POR QUE TE QUIERA |
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1 Samuel 16:1-13 Salmo 23 Efesios 5:8-14 Juan 9:1-41 CUARESMA 4 http://www.episcopalchurch.org/documents/HM_Cuaresma_030208_4.pdf Notas para un sermón del Domingo “El Hombre Nacido Ciego” “Maestro, ¿quién ha pecado para que esté ciego: él o sus padres?” es una de las preguntas cruciales de la historia humana, por que esconde nuestra perplejidad ante la desgracia o ante la suerte. La respuesta a esta pregunta entonces estará condicionada por dos cosas, la cultura de quienes responden y la intención de estos o estas al responder. La pregunta no es nueva, creo que ha estado en la conciencia del ser humano desde que comenzamos a hablar y con el habla comenzamos a ser religiosos (Rappaport), allá en las cavernas. Es bueno recordar que no es hasta el desarrollo del habla que pudimos escapar el ahora y el aquí. Antes que aprendiéramos a comunicarnos formando palabras el mundo comenzaba y se acababa todos los días. No había forma de conservar y mucho menos comunicar las experiencias del día anterior, y por lo tanto no había forma de formular significado. El tiempo era puntual, no había ayer ni futuro, solo presente. No había forma de solicitar la ayuda de otros en el proceso de resolver problemas. Al comenzar a comunicarnos, fuimos capaces de escapar el ahora y el aquí, y consideramos la posibilidad del mañana o el ayer. El tiempo dejo de ser puntual y creamos una compleja red de significados. Dice Northop Fry, teórico y critico literario canadiense http://es.wikipedia.org/wiki/Northrop_Frye que esta red de significados responsable por mucho del avance del ser humano y también irónicamente por mucho de la destrucción y odio en el mundo. Es la red de significados que nos permite cooperar para resolver problemas y esta la que la mucha vez los causa. Sin embargo, la red de significados donde vivimos y que es el resultado de la creación del habla, digamos por ejemplo conceptos como patria/nación, verdad/mentira, vida/amor/muerte, desgracia/suerte, no podemos escapar. Esa red de significados que la mayoría de las veces gobierna nuestras acciones, nadie puede escapar, por lo tanto la solución de nuestros problemas comunes y personales habrá de negociarse dentro de los patrones de referencia de esa red invisible pero real en la que todos vivimos. La cuestión del mal, como la cuestión de Dios pertenece a esa red de significados, que en un proceso complejo y nada limpio, se ha desarrollado y a buscado encontrar respuestas a la experiencia de la vida y la muerte, de la suerte y la desgracia. Por lo tanto la respuestas a la pregunta “Maestro, ¿quién ha pecado para que esté ciego: él o sus padres?” viene de una red de significado especifica, en este caso judaísmo rabínico del primer siglo, mas allá de esto viene de la persona de Jesús -Jesús respondió: “No es por haber pecado él o sus padres, sino para que unas obras de Dios se hagan en él, y en forma clarísima”- Por que hay desgracia en el mundo, por que un Dios amoroso permite que nazcan niños ciegos, niños que no conocen el color o la luz? La respuesta de Jesús esta presentada con la intención del Evangelio de Juan, donde toda la historia es interpretada teológicamente. El don de la vista o la privación de la misma entonces se plantean en categorías mucho mas expansivas, que van mas allá de la visión física. El evangelio de Juan nos dice que la vista depende de la luz con que miremos las cosas y que para los cristianos la luz es Jesús, la Luz del Mundo. La historia también nos habla, y habló a la Iglesia que produjo el Evangelio Juanino, una iglesia que estaba siendo rechazada por los judíos y era sospechosa a los romanos, una comunidad pequeña, perseguida y desde cualquier punto de vista humano, insignificante. La intención del evangelista es decirle a esta iglesia pequeña y perseguida, que aquellos que así la tratan son mas ciegos que alguien nacido ciego de nacimiento. La intención es decirle a esta iglesia insignificante y en peligro, que aquellos a quienes Dios llama, lejos de recibir bendiciones materiales y de salud, lejos de ofrecer una vida fácil, Dios los llama a ser testigos de Jesús en un mundo hostil o indiferente. Fred Craddock el famoso predicador, divide en cuatro escenas el pasaje de hoy: En la escena primera el hombre curado de su ceguera trata de volver a su casa y el que aparezca en su antiguo barrio no produce regocijo, ni alegría, ni bienvenida mas bien dudas y preguntas Sus vecinos y los que lo habían visto pidiendo limosna, decían: “¿No es éste el que se sentaba aquí y pedía limosna?” Unos decían: “Es él.” Otros, en cambio: “No, es uno que se le parece”. El era bien conocido por esta gente, su caminar inseguro, su pobreza, su dependencia de las limosnas habían sido su identidad desde la desgracia de su nacimiento. Ahora después de que Jesús le toca sus ojos, camina derecho, erguido, seguro, digno. Las preguntas sobre su identidad entonces abundan, ¿quien eres tu? En la escena segunda, el hombre es llevado ante las autoridades, que se preguntan sobre estos milagros no-autorizados, por un hombre de dudosa reputación y en violación de la ley. (Al Jesús amasar fango en sábado había “trabajado”) la duda continúe, esta vez de carácter religioso, el hombre fue sanado y eso debe ser de Dios, pero fue sanado en sábado y eso esta en contra de la ley de Dios. Como es posible ser de Dios y desafiar sus leyes al mismo tiempo. En la escena tercera, son los padres del hombre nacido ciego los que son interrogados por los lideres religiosos, ellos admiten lo mínimo -es nuestro hijo- pero no sabemos como fue que paso esto que le paso a el, mas aun, ellos se desentienden de la suerte del hijo, le abandonan “Es mayor de edad, pregúntenle a él.” Ellos han vivido con un hijo que nació ciego, y de acuerdo con al interpretación de la suerte y la desgracia en Israel del primer siglo, ellos o sus antepasados tenían que ser pecadores. Este hijo había sido la vergüenza de su vida, los habían hecho dudosos ante los ojos de la comunidad ¿cual es el problema, que oscuro secreto esconden que su hijo les nació ciego? En la escena cuarta el hombre mismo es interrogado y mas intensamente, las autoridades religiosas presentadas con la evidencia irrefutable de la sanidad que ha tenido lugar, tratan de que el hombre denuncie a Jesús como pecador. No les interesa tanto negar el milagro, como el milagrero. El hombre armado con lo experiencia de lo que le ha pasado y con lógica simple pero irrebatible, no puede creer que un pecador tenga el poder de Dios. Unos días antes, Jesús lo ha bendecido con el don de la vista y ahora sus vecinos, sus padres y las autoridades de la sinagoga lo rechazan y lo expulsan. Que clase bendición! Aquellos que oían la historia en el contexto de la Iglesia del primer siglo la historia misma tendría significado clarísimo, el que ha escogido caminar en la oscuridad de la vida con la Luz de Cristo, no debe esperar reconocimiento, bienvenida, regocijo de vecinos, familia y cultura. Todo lo contrario, debe esperar que su identidad sea cuestionada, que su nueva visión sea burlada y que su existencia física sea amenazada. No es fácil ser amigos de Dios. Decía Santa Teresa, de la amistad con Dios -no es por gusto que tienes tan pocos amigos, por la manera que los tratas.- En el mundo de hoy, los cristianos que quieren caminar la vida a la luz de Cristo, en algunos lugares del mundo arriesgan su existencia física pero en otros lugares como aquí en los Estados Unidos arriesgan la burla y el descrédito de sus amigos, sus vecinos y de la cultura. Hay quien no tiene suficiente coraje para caminar a la Luz de Cristo y sufrir por causa de su seguimiento, y buscan en las escrituras algo que responda a las acusaciones del mundo, que hagan del cristianismo algo relevante, algo socialmente aceptable. En esta tierra de oportunidades, hacerse rico o mejorar económicamente es algo muy importante, aun más importante para la mayoría de la comunidad inmigrante, por lo que nos es sorprendente que surjan ministerios que predican un evangelio de la prosperidad. Aquí en los Estados Unidos hay predicadores famosos como Joel Oesteen , que es pastor de una iglesia con 15,000 miembros en Houston, Texas. No creo que la Iglesia ha sido llamada a potenciar la capacidad de hacer dinero de sus miembros, al menos no como el mensaje central del ministerio de Jesus, la Iglesia ha sido llamada a anunciar que los que creen que vieren con claridad que mas es mejor, que nuevo es mejor que viejo, que tener es mas importante que ser, aquellos la iglesia esta compelida a decir que en realidad están mas ciegos que alguien quien es ciego de nacimiento. Quiere decir que nunca han visto la luz, ni el color y que su mundo es mundo de tinieblas permanentes. La Iglesia no esta llamada a ser exitosa como el mundo mide el éxito, por que con esas reglas Jesús fue el mas grande perdedor de la historia. No tenia donde recostar su cabeza, empezó con muchos seguidores y termino con una congregación de tres al pie de la cruz, su madre, una amiga de su madre y su mejor amigo. Termino traicionado por los que lo seguían de cerca, su círculo íntimo, que aparentemente nunca entendió el mensaje de la Luz del Mundo. La permanencia, la relevancia del evangelio no depende de que nos ofrezca recompensas materiales, sino que nos libera de la esclavitud de ellas. No quiere decir que lo material no se importante. Como vimos el ciego recuperó la vista. No quiere decir que la comunidad no sea importante o que la cultura en la que vivimos no sea importante y que nos demos el lujo de ignorarlas. Más bien que los principios por los cuales nuestra cultura se rige no son por los cuales nos regimos nosotros. Nosotros caminamos a Luz de Dios, nuestros ojos han sido abiertos y ahora vemos con claridad que el amor es mas importante, que nuestras familias son mas importantes, que nuestras relaciones humanas son mas importantes; que dondequiera que trabajemos o vivamos tenemos que vivir con la certeza de que el que esta cerca de nosotros, auque sea diferente es de verdad nuestro hermano y nuestra hermana. Que ahora no caminamos dependientes, vacilantes, eternamente carentes de aquellos valores que la sociedad considera importantes como el éxito, la fama o el dinero, sino que ahora caminamos como el que ve, erguidos, despiertos y seguros que todas esas cosas no son mas que espejismos que hemos construidos nosotros mismos, que no son reales, que a la Luz del Mundo palidecen y se esfuman lentamente. Que al final de cuentas todo eso se convertirá en estiércol y solo los lazos del amor podan vencer el transito de la muerte. No amamos a Jesús por que el pueda darnos algo que la sociedad, la cultura, nuestros amigos consideren importante amamos a Jesús por que nuestras vidas no tendrían sentido sin su presencia, sin sus enseñanzas, sin su salud, sin su luz. Amamos a Jesús por causa del amor mismo, por que amando nos hacemos mejores. Quiero terminar con un poema que ilustra muy bien lo que digo: No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. ¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido; muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.
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