|
Genesis 21:8-21
Psalm 86:1-10, 16-17
Romans 6:1b-11
Matthew 10:24-39
En mi país usted es mayor de edad cuando cumple 16 anos y me imagino que para algunos en esta sociedad americana, seria quizás ocasión de regocijo. Poder llegar tarde, fumar, tomar, todas aquellas cosas prohibidas, todo el espacio oscuro y intrigante por descubrir. Sin embargo, significaba también que existía la posibilidad de que me llevaran para el ejercito, a cumplir mi servicio militar obligatorio que entonces duraba tres años.
Y eso me llenaba de terror, aunque era hijo de militares y quizás por ello, no me gustaba el uniforme. Y había un problema mayor, cuando me llegara la bendita citación tenia que llenar el famoso cuentame-tu-vida (una planilla en papel tamaño periódico diario donde te hacían toda clase de preguntas personales) ademas de una entrevista personal con el reclutador.
Habían preguntas famosas, una de ellas era sobre religion. Yo hacia solo cinco años antes, procediendo de un hogar ateo, me habia hecho miembro de la Iglesia Episcopal. Pasó mi cumpleaños 16 y nada, y llegue a los diecisiete, y nada. Se me olvidaba por momentos que seria llamado en cualquier momento, pero la idea me regresaba a veces en una fiesta o paseando, o estudiando o trabajando.
Yo, como joven a fn, sin perspectiva de la historia, veía esa entrevista como una forma de muerte. Algo definitorio y decisivo, que habría de cambiar toda mi vida. Y por lo tanto, no sabría que seria después de la entrevista. Un humilde siete-pesos (que era lo que pagaba e ejercito a los reclutas por mes) o algo mas drástico y notorio. Quería perderme en el anonimato parcial de dos millones de habitantes en la Habana, pero parecía que la entrevista dichosa seria un partir de aguas, seria un rubicón que habría de cruzar, sabia instintivamente que nada seria igual después. Era una experiencia de muerte del Juan, sin muchas preocupaciones, sin tener que tomar grandes decisiones, viviendo una vida un poco con la corriente a un Juan que tendría que pararme en mis propios pies.
|